Vivimos rodeados de agua, nos vamos acostumbrando a convivir con ella, desde que era pequeña disfrutaba de la playa, de las olas, de las mareas... cuando me fui haciendo mayor pase de disfrutarla a simplemente ignorarla. Cuando viajas o te trasladas de la isla a lugares en el que el mar se encuentra a miles de kilómetros de tí, a mi personalmente me entra nostalgia. El no oler su aroma, divertirme como cuando era niña en su orilla, sumergirme en sus aguas o simplemente disfrutar de ella.
Por ello, realicé objetos cotidianos que se pueden encontrar en cualquier rincón marinero, desde barcas, faros, y por último mis propias islas.
Todo comienza un día en el que el sol brillaba en el cielo y las nubes tenían formas alternas. Mi historia como la de muchas otras personas cuenta cosas, ¿Qué puede contar una chica que está enamorada del arte?
Gracias a mis manos, y con ayuda de mi imaginación realizó piezas en bronce; dicho material me servirá para contar mis propias vivencias.
La escritura de un cuento ayudará que mis pensamientos naveguen sin tener limites.